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It's good to be back...

Y como Amy Winehouse, "I go back to black", aunque en estas circunstancias lo más chida es lo que mas se extraña de la casa. Ya los sonidos de las sirenas, los federales pidiendo lana, los tránsitos pidiendo MAS lana, los militares haciéndose como que hacen y no hacen nada (a pesar de lo que diga el Calderas en sus spots televisivos), el calor seco pero ah que sabroso cuando hay airecito, los taxis que no saben cobrar menos de cien pesos, los olores a  tacos, jarras, dulces y una feria que hace como que hace pero que no hace porque ai sigue y cada que pasamos escucho el "mira, ¿es una feria?".... el s-mart, los del río, los oxxo (bueno, esos no los extrañé porque como los piojos, esos andan en todos lados)... Y sí, me la pasé bien chido guan en Vallarta, pero como Juarez no hay DOS y aquellos que digan lo contrario, lárguense a vivir a Chihuahua, ps total, nadie los va a extrañar en esta tierra partida entre el desierto, el río y los United Estates of Deuda.

Quisiera externar mi situación en que los autobuses guajoloteros en donde nos venimos (no todos son asi, pero me cae que estos se pasaron de largos en más de mil maneras) ya merecen ser descansados, que la gente no sabe comportarse en un autobús y no sabe que el baño nomás ta ahí de adorno y quieren (a guevo) andar cagando a cada rato que se les ocurre... ah! y que al chofis no se le para... jajajaja bueno, sí... pero de eso hablaremos en otra ocación. Lo que sí no perdono es el baño jodido y asqueroso de una terminal en Coahuila.... digo.... GUACALA es POCA palabra para lo que se expresa uno de ese baño. Caca hasta en la pared, pos que no saben cagar como Dios manda, cabrones? ¿La tienen que regar por todos lados, qué chingados les motiva? Y luego, oliendo a miados, ps que no saben miar? (mear, miar, del verbo MEAN BIEN, pinches cerdos!!)

¡Puerto Vallarta de mi vida, que jodida estas! Yo me acuerdo de tus calles de hace diez años y me cae que no estabas tan jodidamente gacha.... sigues vistiendo de verde, tu playa sigue siendo exótica... pero esos malecones a medio terminar te están jodiendo la existencia... igual que su hermana la gemela de Nuevo Vallarta.¿O será que los medios y formas por las que va una se cambia la manera de ver la vida y la existencia y hace diez años iba yo muy apendejada... digo, enamorada? ¡Hombre! Ya no hay gente vendiendo pescado mas q en palitos en la playa! Ya no están los puestecitos de cocos (yo nomás vi uno) y ¡cómo son careras las señoras de las trencitas! Oiga, pos si no me está poniendo oro... ora que si me lo pone, ps orale, le pago los 500 varos, pero ni eso, con las piedritas todas roñosas que se pone uno... Pero bueno, Vallarta, me cae que te hace falta una manita de tigre -- y un lifting, un boob-job y un ass-job. A pesar de todo me la pasé muy bien y hasta dejé mi recuerdito pa´que todos digan que por ai´andaba. Pero espero verte pronto, mi adorada señorita, porque tú y yo todavía tenemos muchos mojitos que empinarnos.... ;)

Pues luego me pongo a contarles la historia del viaje. Por ahora quise dar una probadita, nomás pa calar el nuevo blog look. Yo ando con que son las cinco y apenas son las cuatro. Es hora de ir a ver mis caricaturas.


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Cómo Aceptar las Críticas de tu Manuscrito


critiques
Qué hacer cuando la crítica te parte el corazón

Has trabajado duro en una pieza de escritura. Has sudado en grande, has derramado lágrimas y has sangrado por tu narrativa. Has expuesto un pedazo de tu alma a través de tus personajes. Has escrito y re-escrito, revisado y pulido hasta que sentiste que era digno de publicación. Luego, lo llevaste a tus lectores Beta y lo destrozaron. El recibir críticas nunca es fácil. Digo, el trabajo de un crítico es encontrar las formas para que mejores tu escritura. Si no señalan las debilidades, no están haciendo su trabajo correctamente. Pero duele de todas maneras. Algunos escritores reaccionan de manera violenta con la crítica brutal. Otros lloran. Sólo los pocos seleccionados escapan de ella sin un rasguño.


Ser o No Ser Criticado

Asumamos que has tomado las precauciones adecuadas en elegir quién lee tu trabajo. Es decir, no le puedes dar a cualquiera y esperar recibir una retroalimentación que ayude. Recuerda que una buena crítica es honesta y comprende la importancia de enfatizar ambas fuerzas y debilidades de tu trabajo.

Pero aún las mejores críticas, las que tienen mejor tacto, pueden tomar una pluma roja a tu manuscrito y hacerlo trizas. Te dirán que detestan los personajes y esto los hizo perder interés en la historia. Encontrarán hoyos en la historia e inconsistencias. Y te dirán que algunas de las escenas y pasajes que creíste representaban tu mejor trabajo deberían ser eliminados.

Las críticas constructivas son difíciles de aceptar. Pero son esenciales para tu desarrollo como escritor, especialmente si estás iniciando. Aquí tienes unos consejos para enfrentarte a esas críticas que te duelen.



MANEJO DE LAS CRITICAS



1. Manda a tu Ego a Tomar una Siesta

Cuando estás del lado que recibe las críticas, tu ego es tu enemigo número uno. Se pondrá a la defensiva, enojado y ofendido por la más ligera sugerencia de que tu trabajo es menos que perfecto. Tu ego quiere discutir con tu crítico y defender tu trabajo. Apágalo antes de que leas o recibas la crítica y serás capas de manejar la situación con mayor objetividad.

2. Despréndete Emocionalmente

Le diste todo de ti a tu escrito y ahora alguien lo atacará. Eso no se siente bien, aún cuando la crítica dice un montón de cosas buenas acerca de tu trabajo, los comentarios negativos te van a doler. Tienes que desprenderte de tus escritos, aunque sea temporalmente. Eso no quiere decir que ya no te gusta, pro necesitas cambiar a la fase de "amor duro" por un momento.

3. Tú No eres lo Que Escribes



Tú eres una persona y tu escrito es algo que hiciste. Puede que sea una extensión tuya. Puede inclusive representarte y ser una serie de anécdotas. Pero no eres lo que escribes. Las críticas son acerca de tu trabajo, no acerca de tu persona. Sí, es difícil no tomar la retroalimentación de forma personal, pero no lo es.

4. Eres Humano

Nadie es perfecto. Ni una alma en este planeta es perfecto y eso te incluye. Mientras más pronto aceptes esto, mejor te irá en la vida, especialmente en tu vida de escritor. Ya que tienes errores, tu trabajo también los tendrá. Y puedes aceptar esto en toda la extensión de su significado, las críticas no serán dolorosas. De hecho, se volverán bastante placenteras.

5. Déjalo a un Lado

Cuando recibes retroalimentación por primera vez, es natural tener una reacción emocional. Y la voluntad del mundo no será suficiente para detenerte en sentir enojo o tristeza. Este no es tiempo para responder a tu crítico (con la excepción de un cortés "Gracias") y no es tiempo de hacer decisiones acerca de cómo aplicar la crítica en tu siguiente revisión. Siempre deja tus críticas de lado por unos días antes de comenzar el análisis y usarlas para mejorar tu texto.

6. Ve el Lado Bueno


Cualquier crítica decente va a decir algo bueno de tu obra. Si este no es el caso, es mejor buscar una segunda opinión o reunirte con otro taller de escritores. Siempre busca el lado bueno de la crítica a tu trabajo. Aún si es algo pequeño o minúsculo, hay que reconocerlo como un halago y como un éxito.

7. Encuentra el Subjetivo

Los críticos también son humanos. Con frecuencia inyectan opiniones simples a su crítica. Esto es bueno. El arte es subjetivo y saber que hay gente a la que no le gustará tu obra es una lección que se aprende mejor si se aprende temprano. El truco es saber qué partes de la crítica están basadas en el gusto y cuáles son objetivas. Por ejemplo, tu crítico puede tener problemas con la tecnología futurística en tu historia, pero de igual manera, a esta persona no le gusta la ciencia ficción (tu obra no es de su agrado). Por el otro lado, puede decir que los objetos que se usen 300 años en el futuro pueden ser más evolucionados de lo que tú describes, lo cual es una retroalimentación buena y objetiva que puedes utilizar.

8. Busca una Segunda Opinión

Si tienes dudas de una crítica, ten la libertad de buscar una segunda opinión. Este puede ser particularmente útil si sientes que la retroalimentación negativa fue basada en gustos o preferencias personales.


9. Traza un Plan

Una vez que has tenido tiempo de tomar una crítica con mente abierta, puedes comenzar a tomar decisiones acerca de cómo aplicar la retroalimentación de tu trabajo. No abras tu manuscrito y luego, luego revisar todo. En vez, elabora un plan. Decide qué partes de la crítica usarás y cuáles echarás por la borda. Es una buena idea de mantener las críticas a la mano; debes guardarlas en un fólder en caso de que las necesites para luego.

10. Mejora tu Trabajo

Aquí es donde todo el dolor y el sufrimiento de recibir críticas finalmente da frutos. Te sientas con tu manuscrito y lo mejoras. Luego de que aplicaste la crítica a tus revisiones unas cuantas veces, vas a ver cómo esas retroalimentaciones te ayudan a mejorar tu obra drásticamente, y se volverá en una experiencia invaluable.

Si estás buscando formas de mejorar tu trabajo, no puedes hacer algo mejor que obtener críticas, especialmente aquellas críticas profesionales que van a resaltar las fortalezas y señalarán las debilidades de tu manuscrito. A través de este proceso, vas a aprender a ver tu trabajo con mayor objetividad, como lector en vez de como escritor, y adquirirás las habilidades de hacer revisiones más significativas. Con el tiempo, las críticas serán más fáciles de aceptar, así que aguántate lo mejro que puedas y sigue escribiendo.

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Mi Ciudad

Es gracioso encontrarse fotografias del Juarez de entonces... la hermosa hermana de la ciudad de el Paso, la ciudad del vicio, el trabajo, la hospitalidad y el divorcio express. Cuando las estrellas de Hollywood venian a pasar un buen rato y se hospedaban en el Hotel Juarez... y cuando el cine Variedades deleitaba a los juarenses con sus peliculas extranjeras mientras que el Victoria era el cine de lujo para los niños. Caminar por esas calles tan ajenas y tan conocidas a la vez me traen viejos recuerdos de la infancia... y a la vez me da un no se que de no haberte conocido antes, cuando eras la ciudad de las promesas, la frontera mas importante de todo Mexico y cuando te vestias de gala durante la noche para deleitar la pupila de quien te mira.

Mi ciudad... Mi ciudad que no se rinde y que sigue viva a pesar de lo que digan de ella. La ciudad que a todo el mundo cobija y que todo el mundo ultraja. Mi ciudad, que inspira, que engaña, que reta y que goza. Mi ciudad, que disfruta, llora, berrea y se decide a no ser vencida. La ciudad mia y de todos los que la amamos y luchamos dia con dia para hacerla una ciudad digna de ser llamada Juarez. Una ciudad con historia, una ciudad con anecdotas...una ciudad que recorre las venas y se te queda tatuada en el alma...

Dime quien no ha recorrido tus calles y no se ha maravillado ante la gente que se niega a ser victima de las sombras. Dime quien no ha decidido hacerte su hogar luego de recorrer kilometros desde el sur de un pais o de un continente. Dime quien no te ha compuesto poesia, cuento, canciones y corridos. Dime quien no se ha comido un hot dog del parque borunda, o se ha subido a los juegos mecanicos de la Feria de San Lorenzo, o ha entrado a Catedral... Dime quien no ha visto una pelicula en el Variedades o en el Victoria o quien no ha visto una pelicula en el VIP o en Galerias. Dime quien para partirle su madre por no haber vivido...

Dime quien para decirle que Juan Gabriel te amo y te hizo suya. Dime quien para decirle que por aqui pasaron Marylin Monroe, Joe Dimaggio, Tony Curtis, Marlon Brando y Antony Quinn. Dime quien para decirle que aqui tuvieron sus inicios Luisito Rey, Luis Miguel, Raphael, Jose Jose y Emmanuel. Dime quien para decirle que partieron plaza alguna vez los Sacados, Calo, La Maldita, Fobia, Mana, Shakira, Los Fabulosos, Los Tacuvos, Los Caifanes... Dime quien para decirle que Creedence, Chubby Cheker y Little Richard se pasearon por tus calles. Quien se atreve a decirte quien vino y quien no vino. Quien se atreve a decirte que eres poca cosa, cuando por tus calles se han paseado Presidentes, Gobernadores y de ahi pa' delante...


Baila el son del tequila y de su valentía
Es jinete que arriesga la vida
En un lienzo de fiesta y color

Es un sol con penacho y sarape veteado
Que en las noches se viste de charro
Y se pone a cantarle al amor
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70 Soluciones para los errores comunes de un escritor Pt. 3

70 Soluciones para los Errores Comunes de un Escritor
ERROR No. 3
Hacer mal uso de losTalleres de Escritura

 Por que es un error

La profesion del escritor es solitaria. Muchos escritores corren a los grupos que se reunen en persona de vez en cuando --- o mas en estos dias, en linea. En otro punto discutiremos acerca de la importancia del networking. Los grupos de escritura pueden ser utiles en ese aspecto pero suelen ser una influencia negativa si se usan inadecuadamente. De hecho, si no hay escritores profesionales en el grupo, el taller puede ser un caso de los ciegos que guian a los ciegos. Algunas veces (con frecuencia en los grupos malos) si los egos no se controlan, los mejores escritores con frecuencia se desaniman (consciente/inconscientemente) porque son una amenaza para la mayoria de los otros miembros del taller. De igual manera, la gente puede perder tiempo valioso siendo criticados y criticando en lugar de escribir.Para los novelistas, un taller puede ser problematico en respecto a que una novela es un proyecto extenso y que consume una gran cantidad de tiempo y un taller puede tener problemas llevando el hilo de la historia.

La Solucion

Hay que ser muy cuidadoso con los grupos a los que decidamos entrar. Es muy util si el grupo tiene al menos uno o dos escritores profesionales publicados para dar una guia y mantener el orden. Un grupo debe tener reglas para que los miembros no caigan en la critica negativa. Una regla a seguir es que no debemos criticar contenido, solo estilo. Lo que esto significa es que el objeto o tema del que tratan los autores es SU tema y no esta abierto a critica. Otra regla es balancear los comentarios negativos con los positivos. Otra regla es ser especifico con los comentarios y no ofrecer el tipico "no me gusto porque no me gusto".

Hay que considerar a los grupos pequeños, cerrados, mas que a los grandes grupos porque por lo general se orientan a un tipo de escritura y no se disparata. Cuando uno va a las conferencias de escritores, hay que considerar a la gente que conocemos como iguales o como gente con la cual podriamos formar una pequeña comunidad de escritores, ya sea local o en linea. Si eres miembro de un taller, detente a evaluar la efectividad del grupo con respecto a tu escritura, ambos en terminos de creatividad y de negocio. Miembras que el grupo puede llenar una necesidad emocional del escritor, debemos preguntarnos si esta cumpliendo con su verdadero proposito.

Balancea la cantidad de tiempo que pasas en un taller contra la cantidad de tiempo que pasas escribiendo: la segunda opcion debe ser la que consuma mas de tu tiempo
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After the cold... the faery is here!

After the bitter cold...the internet faery is here!

Juarez registro las temperaturas mas bajas de las que se tenga historia. Y como siempre, los juarenses no les creimos a los servicios meteorologicos, ¿verdad? Ps es que ellos tienen la culpa: siempre nos dicen que va a llover, o que va a nevar y nunca pasa nada de nada. Ai ta una, como la Magdalena al pendiente de las gotitas de agua o de la nievecita y nada. Total que ahora cuando nos dijeron "tapense bien --- viene una tormentota de nieve, hielo y frio" nosotros dijomos "a-ha y de que quieres tu nieve"...

Total que en la noche del dia Martes nevo. Tanto fue el alboroto que nos madaron tempra a la casa. Una plumeadilla, dije yo, que tanto es tantito. Ps me fui a chatear mientras me tomaba un cafecito rico en el Star. Ps ahi comenzo la nevada y la baja temperatura. Frente al Star, una caminoneta blanca fue y se dio en la meritita madre y se chingo uno de los postes de luz, dejando sin luz a las Misiones. Ps total, que me regrese a mi casita, al fin de cuentas, mañana seria otro dia.

Pero resulto que en la mañana, a temperaturas de -14 grados C, ¿quien carajos iba a querer ir a la escuela? Yo, definitivamente no. Y con esa premisa me agarre para llamarle al dire mas tarde y preguntarle que si ibamos a tener clases mas tarde. Ya cuando me dijo nos vemos hasta el lunes yo asi bailando... pero luego me puse a pensar.. Pero si el lunes es dia feriado.. nel! yo me les recargo hasta el martes, como Dios sabe que quiere.

Total que ayer anduvimos de romanticos y es que por el frio se congelaron los aceites de la termoelectrica y nos quedamos sin luz. ¿Y que hace una familia adicta a la television sin luz? Dormirse todo el santo dia. Y eso fue exactamente lo que hicimos. Ya cuando regreso la luz como a eso de las 9 y media de la noche, nos sentamos a ver el noticiero... y a sentirnos mas por nosotros mismos porque heroicamente aguantamos temperaturas de -27. grados (por aquello del factor viento).

Hoy amanecio ya soleado. La cancion de George Harrison de Here Comes the Sun me viene a la mente cuando siento ya calorcito. Y con la grata noticia de que tengo ya internet en mi casita por lo que ya no tengo x que quedarme hasta tarde en laescuelin. Eso y tengo otras perversidades por ahi apartadas jejejejejeje.... pero me agrada ya la idea de poder hacer tooodo lo que tenia planeado hacer desde hace tiempo.

Bienvenida, Internet Faery!!!
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¡Finalmente llego!

Ayer me recibieron en casa con la noticia de que el primer "print" de mi libro De la Luna y Otros Vicios habia llegado. ¡Es tan lindo! Me senti como las del anuncio ese de parturientas, "aaaa nacido mi bebeeeee" pero asi como que toda emocionada. No se si echarme porras o dejar que todo el mundo me las eche... Verlo en carne y hueso, asi, fisicamente, ya encuadernado, editado, con su portada toda shiny, y toda la cosa... con su numerito de identificacion de compra... ¡hijo mio!

Es el primero de muchos. Ahora mas ganas me dieron de ponerme a chambiar pa seguir escribiendo. Un libro publicado...¡me siento asi como que en las grandes ligas ahora! XD
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La nueva presentacion

Hoy llego el dia en que este blog cambia de nombre, de formato, de adornitos, de todo... No se si seguir y decir que voy a empezar a escribir todo en español, porque dios sabe que nomas yo me se ese chisme y a veces me aburro de pensar en un idioma. Lo que si es que debo aprender a separar entre lo que ocurre en un quehacer cotidiano (que para eso tengo el otro blog) y el de la bruja en mi (que para eso tengo el otro blog tambien).

He estado pensando mucho en el anecdotario que quiero escribir. Ya tengo las recetas del libro y ahora nomas me falta sentarme apensar en que chingados poner. Tengo las anecdotas pero (a) no se si escribirlas con nombres y apellidos o (b) no se si escribirlas con pseudonimos pa no ofender a nadie, particularmente a los vivos que se ofenden cuando uno escribe mal su nombre. no me gustaria que por mi culpa se fuesen a la otra vida con el uy uy uy entre las piernas.

Ayer tuve un sueño extraño. Una vecina mia fue a mi casa toda madreada y mi abuela (Q.D.P.... aunque sinceramente lo dudo, pero bueno) estaba ahi sentada en el sillon de mi recamara. Yo y la gata - Mikuni - estabamos haciendonos las dormidas y escuchando la conversacion que iba mas o menos asi:

Vecina madreada: ya sabra uste a que vengo...
Abuela: ay criatura! pos si vienes toda madreada!
VM : pero sabe a que vengo?
A : No es necesario estar muerta pa saber que vienes a pedir algo que no nos conviene... pero andale, dile lo que quieres.
VM : nomas quiero que le diga a la gente quien fue. Ya sabe uste las amigas que uno se carga.
A: pero eso te pasa por pendeja, mi'ja...

En esto me despierto. Pregunte por la vecina y nadie la ha visto en un buen pero me dicen que sigue vivita y coleando... pero la junta de amiguitas con las que se carga son algo de preocuparse. Ahora ya no me sorprendera cuando lleguen un dia a decirme que la vecina se desaparecio.

Espero que no. Toco madera y carne de mula.....
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70 Soluciones para los errores comunes de un escritor

El libro del autor Bob Mayer, "70 solutions for a writer's common mistakes" es una buena lectura, particularmente cuando se es principiante en la practica de la escritura. Como un "servicio a la comunidad", me he propuesto traducir el texto y agregar ejercicios para aquellas personas que se interesen en mejorar sus tecnicas.

Error No. 1: No Comenzar a Escribir.



Por que esto es un error: si no comienzas, nunca terminaras. Completar cualquier proyecto literario, en particular las novelas, es un prospecto desalentador. Mucha gente se congela ante ello. Otros siguen esperando a que sea "el momento adecuado". Algunos esperan a que la chispa de la inspiracion aparezca. Aun los escritores experimentados encuentran que es mas facil hacer cualquier otra cosa que sentarse a escribir.

Mucha gente dice, "Yo siempre he querido escribir una novela o un libro de como hacer las cosas, o un libro de ficcion historica, o un articulo de revista". Estas personas se llaman wannabes (fanfarronas). No seas una de ellas.

¿La solucion? Comienza donde sea. Mientras que la primer pagina, la primera linea sigue siendo critica en cualquier texto, recuerda que siempre puedes cambiarlo una vez que has hecho la segunda revision. Asi que una vez que te hayas acomodado correctamente, elige el mejor punto de inicio posible en ese momento y solo hazlo. El tiempo correcto es aqui y ahora. Este minuto. El tiempo correcto puede ser cuando estes sentado en el aeropuerto esperando a que llegue tu vuelo, que es justo donde yo estoy escribiendo esto.

Tienes no solo la chispa de inspiracion, sino el combustible para sostender esa chispa. 
No puedes esperar mas para iniciar esto. 
Nadie mas hara que te pongas a escribir. 

Si estudiamos a todos esos escritores exitosos, encontraremos que muchos comenzaron a escribir en tiempos donde casualmente algo bastante desafortunado esta ocurriendo en sus vidas -- no cuando todas las estrellas se alinearon y las cosas eran perfectas. Este pudiera ser justamente el mejor tiempo para ponerse a escribir. Si estas esperando al tiempo perfecto, nunca llegara. Pongamoslo de otra manera: has comenzado a leer un libro acerca de errores al escribir. Si siempre has querido escribir pero nunca has escrito lo que quieres, has hecho el primer error y esto es facil de corregir. Abre un documento de Word en blanco; toma un papel en blanco y un lapiz (no todos somos perfectos); abrete una vena y empieza a sangrar en esa pagina.
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De la Locura a la medianoche

No se como comenzar a escribir el relato... Como escritores siempre tememos a esa primera hoja... la hoja en blanco, la hoja nostra que casi casi podemos escucharla reirse a carcajada limpia de nuestra inhabilidad de escribir algo decente como un primer renglon. Decididos a que "no va a ocurrir esta noche", apagamos la luz, apagamos la maquina (quien escribe en procesador, los que escribimos a pluma y papel guardamos los utencilios) decimos buenas noches y a dormir.

Pero resulta y resalta que la condenada musa que nos evadio durante semanas decide presentarse justo cuando nos echamos a dormir, y el cansancio es tal que apenas podemos mantener los ojos abiertos. ¿Que hacemos? ¿Nos dejamos llevar y dejamos que haga lo que sea con nuestro haber? Por lo regular primero maldecimos porque, ¿que horas son estas de andar picandole la cresta al gallo? Luego, como que nos agarra el coraje y decidimos mandar a la fregada a la musa... sin embargo tenemos conciencia de que hacer esto es equivalente a mandar a la fregada al acto mismo de vivir, asi que, a regañadientes y toda la cosa, nos levantamos, encendemos la vela y --- ¡nada!

Creo que el bloqueo mental de esa primer hoja ha de ser algo universal. Muchos escritores contaran de como hacen para escribir, pero ninguno admitira de viva voz el terror y panico que nos invade cuando vemos esa hoja en blanco, lista para ser esculpida como el mejor de los escultores. Porque admitir este terror/panico es como admitir que no somos perfectos y eso, para un escritor, es como admitir que su trabajo no siempre es el mejor y que usualmente ese primer efecto viene luego de dias y dias de andar rebuscando de aqui a alla --- cuando lo que queremos es hacer parecer que es algo tan facil como decir "a la una... a las dos..." (y eso que nos olvidamos los años que nos tomo decir esas palabritas tan comunes).

Me gustaria decir que tengo la formula perfecta para sentarse a escribir en una hoja en blanco, la formula que no falla, que te hace un escritor instantaneo (como añadir agua a la sopa maruchan para hacer rica sopita instantanea) pero no. Escribir es casi tan natural para mi como respirar, ver, sentir, etc., pero todavia no encuentro la ecuacion perfecta para combatir el bloqueo mental de la primera hoja, asi como todavia no encuentro la formula perfecta para frenar los dedos una vez que hayas arrancado. Tal vez algun dia inventen una pastilla que te haga escribir las cosas con mayor facilidad.

... o tal vez el terror de la primera pagina existe para separar a aquellos que anhelan escribir algo y nunca se atreven a contarlo de aquellos que sentimos la necesidad de escribirlo y no podemos vivir sin soltar la sopa.

--- Ja ne!
Yuvia
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I Want to Publish My Book. Now What?

This post is for all those people out there who don't know ANYTHING about the publishing industry.

This post is for people who write me and say:
  • I've been thinking of publishing a book. How do I do that?
  • I want to publish my book, but don't know whether to go the traditional route or self-publishing route. Which is better?
This post is for everyone unable to form a more specific question than:
How do I get my book published?

(For an audio complement to this post, please listen to this Q&A panel I did at a bookstore in September 2010.)


1. Identify Your Genre or Category
Novelists and memoirists follow a different path to publication than nonfiction authors.
  • NOVELS & MEMOIRS. You must have a finished and polished manuscript before you even think about how to get published.
  • MOST NONFICTION. You must write a book proposal (basically like a business plan for your book) that will convince a publisher to contract and pay you to write the book.
If you're writing a hybrid work (personal vignettes mixed with instruction, or a multi-genre work that includes essays, stories, and poetry), then you likely have an unmarketable book on your hands, and you should self-publish.

2. Understand the Technical Process

Getting published is a step-by-step process of:
  1. Researching the appropriate agents or publishers for your work. (Writer's Market is a good starting resource for all genres.)
  2. Reading submission guidelines of agents and publishers.
  3. Sending a query, proposal, or submission package.
The query letter is the time-honored tool for writers seeking publication. A query letter is a sales letter that attempts to persuade an editor or agent to request a full manuscript or proposal. (See my favorite how-to post on novel queries by Marcus Sakey. And see this post on the basics of book proposals if you're writing nonfiction.)

Important: Almost no agent or editor accepts full manuscripts on first contact. This is what "No unsolicited materials" means when you read submission guidelines.

However, almost every agent or publisher will accept a one-page query letter unless their guidelines state otherwise. (If they do not accept queries, that means they are a completely closed market, closed to new writers or submissions.)

Also important: Most major publishers will not accept unagented work.
This means many writers should query agents rather than publishers.

3. Seek an Agent If Needed
In today's market, probably 80 percent of books that the New York publishing houses acquire are sold to them by agents. Agents are experts in the publishing industry. They have inside contacts with specific editors and know better than writers what editor or publisher would be most likely to buy a particular work.

Perhaps most important, agents negotiate the best deal for you, ensure you are paid accurately and fairly, and run interference when necessary between you and the publisher.

Traditionally, agents get paid only when they sell your work, and receive a 15% commission on everything you get paid (your advance and royalties). It is best to avoid agents who charge fees, though standards are changing.

So … do you need an agent?
It depends on what you're selling. If you want to be published by one of the major Big Six houses (e.g., Penguin, HarperCollins, Simon & Schuster …), probably.

If you're writing for a niche/specialized market, or have an academic/literary work, then you might not need one. Agents are motivated to take on clients based on the size of the advance they think they can get. If your project doesn't command a sizable advance (at least 5 figures), then you may not be worth an agent's time, and you'll have to sell the project on your own.

4. Can't I bypass this whole query/submission process? Isn't it all about knowing someone?
Sometimes connections or communities can help. See this post on the power of your network to help you get published.

5. Isn't traditional publishing dead? Shouldn't I self-publish?

Typically, writers who get frustrated by the endless process of submission and rejection often look to self-publishing for satisfaction. Why waste countless months or years trying to please this or that picky agent/editor when you can easily get your book available on Kindle (or as print-on-demand) at almost no cost to you?
Such options may afford you the ability to hold your book in your hands, but it will not get your book into stores or lead to many sales unless you're willing to put significant and persistent effort into marketing and promotion. Most self-published authors find that selling their book (or finding distribution) is just as hard—if not harder than—finding a publisher or agent.

To the credit of many who self-publish, independent authors can be fiercely passionate about their work and their process, and much happier and satisfied going it alone. But those who succeed and profit often devote years of their life, if not their entire lives, to marketing and promoting their work, and have a flair for entrepreneurship. In short: It's a ton of work, like starting a small business (if you do it right).
So, you can self-publish, but it all depends on your goals. Read more of my advice here:
Also be sure to check this post on your responsibility as an artist to put out good work. Just because you CAN self-publish doesn't mean you should.

10 Things Aspiring Authors Must Understand About the Publishing Industry
  1. Publishing is a business, just like Hollywood or Broadway. Publishers, editors, and agents support authors or projects that will make money and provide a good return on investment. It used to be that this return on investment could happen over a period of years or several books. Now, it needs to happen with one book and in less than one year.
  2. Professionalism and politeness go a long way toward covering up any amateur mistakes you might make along the way.
  3. Unless you live under a lucky star, you will get rejected again and again and again. The query and submission process takes enormous dedication and persistence. We're talking about years of work. Novelists and memoirists often face the biggest battle—there's enormous competition.
  4. Never call an agent or editor to query or ask questions (or just chat) if you are not a client or author. Never query by telephone—and I wouldn't do it even if the guidelines recommend it. You'll mess it up.
  5. Agents and editors do not want you (a non-client or author) to visit them at their offices. Do not plan a visit to New York and go knocking on doors, and don't ask an agent/editor for a lunch or coffee appointment if you don't have a relationship already. If you'd like to interact with an agent or editor, attend a writers conference.
  6. When working with a traditional publisher, you have to give up a lot of power and control. The publisher gets to decide the cover, the title, the design, the format, the price, etc. You have to go through rounds of revisions and will likely have to change things you don't want to change. But you must approach the process like a professional, not a creative artist.
  7. You must be an active marketer and promoter of your book. If you come to the table with media savvy or an established platform (audience or readership), you'll have an easier time getting that first deal.
  8. For nonfiction authors: Don't go looking for a publishing deal because you're looking for the authority or platform that a book can give you. Rather, you must already have the platform and authority, and thus be qualified to write a book. YOU bring the audience to the publisher, not the reverse.
  9. If you write fiction or memoir, the writing quality matters above all else. Read, practice, and polish. Repeat this cycle endlessly. It's not likely your first attempt will get published. It will likely be your second, third, or fourth attempt. Your writing gets better with practice and time. You mature and develop. If you write nonfiction, the marketability of your idea (and your platform) matter above all else. The quality of the writing may only need to be serviceable, depending on the category we're talking about. (Certainly there are higher demands for narrative nonfiction than prescriptive.)
  10. Think beyond the book. A lot of writers have dreams of publishing a book because it's a dream that's embedded in our DNA from an early age. We are trained to believe that authors have some higher authority or credibility, and that we've really "arrived" once we deliver that book into the world. But there are ways to be more successful, and spread a message to even more people, that have nothing to do with authoring a book. Make sure that your goals are best served by the book format. Increasingly, in our digital age, a book is a poor option (or the final format) for your message or service.
For all you beginners out there: What other questions or issues would you like to see me cover?
 SOURCE

http://blog.writersdigest.com/norules/CategoryView,category,BackToBasics.aspx
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Back to Basics: Why Am I Getting Rejected?

Rejection is often the No. 1 area of pain, concern, and obsession for writers. More often than not, writers want to know WHY they've been rejected. Here's the standard advice I most frequently offer.

Why are editors rejecting my work when family and friends love it so much?Your family and friends love you and see you in your work. An editor doesn't know you and is often more objective, especially when it comes to marketability. Publishing professionals have distance; you and your closest friends/family may not.

I receive lots of form rejections that have little or no feedback on my work. What might be wrong?Reasons for rejection can be incredibly subjective (indefinable issues of taste), but you might consider the following possibilities:
  • Something similar was recently published, or it's a category that's overpublished. You're not the only person with your idea, so your work may be rejected simply because someone else beat you to it. (This can often be the case with trendy nonfiction topics.)
  • The timing is wrong. Editors change. Publishers cut back their lists. The market changes. Sometimes you need luck on your side.
  • In the case of nonfiction: You don't have adequate credentials, or you don't have an attractive marketing platform.
  • Your query letter, or the presentation of your materials, is not professional and/or does not meet submission guidelines.
  • You are querying inappropriate publishers, agents, or editors.
How many rejection slips do you consider the cut-off point—where I should give up completely?
If you put years of time and effort into a project, don't abandon it too quickly. Look at the rejection slips for patterns or a direction about what's not working. Rejections can be lessons to improve your writing. Ultimately, though, some manuscripts have to be put in the drawer because there is no market, or there isn't any good way to revise the work successfully. Most authors don't sell their first manuscript, but their second or third (or fourth!).

May I submit the same manuscript more than once to an editor or agent who has rejected it?
Once you've been rejected on a manuscript (NOT a query—but a partial or full), you've more or less killed your chances with that particular person on that particular project—unless the editor or agent says they are welcome to receiving a revision. If there's no invitation to resubmit, then it's not likely that sending a revision is going to result in a different outcome. This is why it's critical to submit your manuscript only when you are absolutely confident it is the best you can make it.

Interpreting rejection phrases
  • "Doesn't fit our needs." This is the all-purpose rejection phrase that could really mean anything. It could relate to issues of professionalism, writing quality, or marketability. Don't try to figure out what it means—it's just a stock phrase that gets used again and again by everyone in the publishing industry.
  • "Doesn't have sufficient market appeal." This means exactly what it says. Perhaps the market for your work is too small, indistinct, or weird. Or maybe your work lacks punch—it's not different enough, unique enough, or special enough for people to take notice.
  • "Just couldn't get excited about it." If someone makes this comment about your fiction, it usually reflects a weak story, a weak protagonist, or little/no compelling conflict. Your story hasn't successfully and emotionally engaged the editor/agent.
  • "The writing doesn't stand out." This probably means your writing lacks style, sophistication, voice—or your story is boring, unoriginal, or uninspired.
  • "Not fresh enough." For fiction writers, perhaps your plot line is too cliche, your characters are too common, or your story is not compelling enough for publication.
Any other questions or perspectives?

Source
http://blog.writersdigest.com/norules/2010/09/27/BackToBasicsWhyAmIGettingRejected.aspx
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El Escritor. Un Escritor.

El texto me lo encontré por casualidad al estar naufragando x el vasto mundo de la web... Me pareció interesante y cómodo de mi parte reproducirlo, dando todo el crédito a su autor, Arandano. Su blog, Cafe con Sal, se puede encontrar en http://arandano.lacoctelera.net/

El Escritor. Un Escritor.

No debe ser tan difícil, se dice, pero se le hace un mundo. Una barrera, un muro, una obstrucción, tan suya, tan propia, tan personal, que es tangible, real, sólida. De hormigón.

Primero, busca un motivo, no lo encuentra, después, un intento, fallido. Y si sale algo, es gris, oscuro, negro, espeso. No quiere, se dice. Las válvulas de escape son para los coches. Yo quiero arte.

Un folio en blanco, una mente en blanco. Y se enfada de esos momentos que deja escapar, de esas palabras que no encierra en garabatos. Por pereza, porque el momento no es el apropiado...excusas, excusas. No quiere un esfuerzo como terapia. Quiere fluidez, quiere resultados. Se empecina, pero pocas veces. Se abandona, mayormente. Pero siempre presiente el muro. Y la conciencia de que quiere destruirlo. Una voz que lleva pico y pala, y que es en la que confía.

Tan fácil le parece cuando no lo está haciendo, tan difícil cuando se pone. Debe ser un trabajo, una costumbre, un hábito... y esta idea también le cuesta llevarla a cabo. Pero sabe que sólo es el esfuerzo y el trabajo aplicado el que le llevará a algo. Porque también confía de las veces que salió algo cuando estaba presionado para ello. ¿Siempre trabajando bajo presión...? (qué flojo...). Y de los que le animan, le han oído, le han leído. De esas veces en las que parece que el muro, o no ha estado nunca ahí, o se ha caído, o se ha vuelto invisible de repente.

La invisibilidad del muro se da cuando siente que lleva las riendas de su vida. Aunque no siempre. La facilidad es líquida, resbaladiza, dulce... y tampoco anima a exigirse mucho.

Pero no le gusta lo que sale en momentos oscuros. No quiere humo, no quiere vómitos. Sólo pensamientos certeros, palabras exactas, sentimientos encuadrados. Una mano invisible que le guíe, le transporte...eso espera: los pellizcos.

Ese es su dilema: presiente (que no sabe con certeza), que es capaz de hacerlo, y no sabe porque no lo hace: porque no le es necesario, porque no lo necesita, porque no se enfrenta a sí mismo...En última instancia, también sabe, que no hace falta llegar al dolor para empezar...ha de ser placentero, una vía de autoconocimiento, un lo hago porque lo quiero y porque me da la gana. Y encima me gusta.

Eso quiere. Trabajar como la hormiga, disfrutar como la cigarra. Pero... ay! la soledad... harina del costal de cualquiera que se quiera sentar.
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Reflexiones de un escritor comprometido

Víctor Montoya


1. El autor y la obra

A través de ella refleja su vida, lo que piensa y lo que siente. Cada uno de sus personajes es un fantasma que le brota desde el fondo del alma. El escritor, además de esconderse detrás de lo que escribe, está diseminado entre los personajes de su obra; ellos cargan a cuestas los pedacitos del autor, ellos son los portavoces de su fuero interno y ellos realizan las aventuras que concibe en la imaginación, aunque ninguno acabe siendo su retrato más perfecto. Basta leer una obra literaria para identificar al autor que se refugia detrás de las páginas impresas, pues los personajes literarios, como las obras de arte, son simples medios que canalizan los pensamientos y sentimientos de su creador. La literatura, aun sin llegar a ser demasiado intimista, está revestida de la personalidad secreta del autor, quien habla con la voz prestada de sus personajes; de otro modo, el escritor estaría condenado a sobrevivir con toda la carga emocional e intelectual que le pesa en la vida y la conciencia. La literatura, en el fondo, es una suerte de válvula que permite airear los sueños y las pesadillas.
No es casual que el escritor, que crea una obra en sus instantes de mayor lucidez intelectual, obedezca a impulsos interiores y a la necesidad de expresarse mediante la palabra escrita, pues el mismo hecho de escribir constituye un acto que se desata desde la intimidad, con la esperanza de hacer ecos en el pensamiento y el corazón de quienes se identifican —consciente o inconscientemente— con las sensaciones y experiencias que le transmite el autor. Además, si la literatura es una forma de conocimiento, entonces debe tratarse de conocer al autor a través de su obra, penetrando en sus tinieblas, descubriendo sus sueños y fantasías. Ésta es la fuerza de la literatura, la fuerza de la ilusión, la fuerza del sueño. Ya que si el hombre es todavía capaz de alimentar sus ilusiones, si es todavía capaz de soñar, entonces es un hombre libre.


2. Las preferencias

De entrada, y sin perder fuerza ni autoridad moral, debo manifestar que no creo en los autores que escriben con trivialidad e indiferencia; por el contrario, prefiero la literatura que está escrita con pasión y hasta con dramatismo, y prefiero a los artesanos de la palabra escrita que crean sus obras impulsados por una necesidad vital; algunas veces, por subvertir el orden establecido por los poderes de dominación y, otras, porque no les queda más remedio que escribir para sobrevivir a su propia realidad. No creo en la literatura por la literatura, en eso de que es lo mismo escribir sobre el filamento de un foco que escribir sobre las grandes pasiones humanas. Tampoco creo en los escritores a sueldo, en quienes se someten a los dictados de una corriente de moda y actúan como peones de la industria editorial, que convierte al escritor en un “slogan de marketing” para satisfacer la demanda de los consumidores y amasar jugosas ganancias a nombre de la literatura; prefiero a los autores que escriben sobre los temas que les dicta el corazón y en la literatura de quienes tienen un compromiso con su realidad y su tiempo.


3. Persecución y censura

Sé que la literatura es una forma artística que puede transgredir las normas establecidas en una sociedad desigual y competitiva, quizás por eso, las clases dominantes han intentado reducirla a un mero “estetismo”, pues temen que se convierta en un instrumento tan reivindicativo como es el púlpito o la tribuna parlamentaria. De ahí que las instituciones del Estado, casi en todas las épocas y lugares, han perseguido a los escritores que se han declarado partidarios de las fuerzas del cambio; sobre ellos se han dictado censuras y condenas de muerte, aunque la historia ha demostrado que las grandes creaciones literarias pertenecen, frecuentemente, a los sujetos que fueron rechazados por su actitud contestataria. No obstante, las grandes obras de nuestra civilización, que empezaron como obras marginales o subversivas, se han convertido, con el transcurso del tiempo, en el vivo testimonio de un pasado oscurantista y retrógrado, que censuraba la fantasía y la libertad de expresión del artista. Asimismo, los poderes de dominación tienden a acallar a los escritores rebeldes y a cuantos se identifican con la causa de los desposeídos. La prensa burguesa se empeña, una y otra vez, en desconocer su existencia y en quebrantarles la cerviz. Los escritores que se niegan a ser escribanos de los dueños del poder, corren el riesgo de ser silenciados y, en consecuencia, marginados del debate y de las corrientes avaladas no sólo por las instituciones culturales, sino también por los regímenes de turno, que convierten a los escritores en una suerte de lacayos al servicio de sus intereses, anulando de este modo su independencia de crítica contra quienes, amparados por la ley del más fuerte y la impunidad, cometen atropellos de lesa humanidad.


4. El compromiso social

Estoy consciente de que la literatura no cambia el curso de la historia ni la conducta esencial del ser humano, ya que de poseer esta virtud, el mundo sería un paraíso y el hombre habría dejado de ser el lobo del hombre. Sin embargo, así la literatura no tenga el poder de transformar las bases estructurales de una sociedad decadente ni la conducta —casi siempre— desastrosa de la gente, al menos nos permite testimoniar las vicisitudes de nuestro medio y nuestro tiempo. El escritor, como cualquier otro ciudadano preocupado por los acontecimientos políticos que sacuden los cimientos de la sociedad en que vivimos, no está eximido de asumir un compromiso social, sobre todo, cuando se vive en un mundo de vertiginosas transformaciones. El escritor no es ajeno a su realidad desde el instante en que intenta describir o explicar lo que sucede en su entorno y, por decir de otra manera, desde el instante en que trata de convertir en palabras todo lo que ve, oye o siente.
El escritor, impulsado por su gran sensibilidad social, es un individuo capaz de inclinarse instintivamente hacia las grandes causas humanas y ser consciente de las injusticias, y por mucho que viva como Don Quijote —el caballero de la triste figura, el loco soñador que luchaba contra los molinos de viento en defensa de sus nobles ideales— no abandona sus convicciones de justicia y libertad: libertad política frente a las tiranías, libertad de crítica frente al fanatismo de cualquier secta política o religiosa, libertad moral y exaltación de los derechos del corazón frente a los prejuicios sociales, sexuales y raciales, libertad de creación frente a los preceptos esquemáticos del pasado y el presente.
En la actualidad se discute con calor si es legítimo o no que el artista, como tal, se inhiba de tomar partido en las contiendas políticas e ideológicas. Los llamados defensores de “el arte por el arte” se enfrentan a los paladines del “arte comprometido”, arguyendo que el arte está al margen de la problemática social, sin considerar que el escritor, aun sin llegar a ser un personaje importante e influyente en la vida de la sociedad, es un individuo cuya obra está ligada a una época y a un contexto determinados. Por eso mismo, no existe escritor que esté enteramente desvinculado del acontecer sociopolítico de su tiempo y de su medio.
A lo largo del siglo XX han fracasado varias corrientes ideológicas y alternativas de gobierno. Empero, no entiendo por qué el fracaso de ciertas ideologías totalitarias tenga que ser un obstáculo para asumir un compromiso con el destino de los desposeídos y, en concreto, de los pueblos que requieren del concurso de quienes se consideran “trabajadores de la cultura”.
En lo que a mí respecta, no tengo ningún motivo, ni interno ni externo, para renunciar a mis principios ideológicos ni dejar de sentirme un escritor comprometido con la causa de los marginados. Yo escucho el eco de mi conciencia y sigo los pasos de mi corazón, pues a estas alturas de la historia no es lo mismo ser que no ser. Es decir, prefiero tomar partido por quienes están abajo y hacer que mi literatura, aun no siendo tan magnífica como la de Homero, Cervantes o Shakespeare, sea un modesto aporte en el ámbito social, un modo de comunicar mis pensamientos y sentimientos al mayor número de lectores. Sé que no es tarea fácil, pero tampoco imposible.


5. Entre la soledad y el romanticismo

Creo que desde muy joven me sentí atraído intuitivamente por la vida de los personajes que son distintos a los demás. No es extraño que sienta un respeto profundo por la personalidad de Greta Garbo, quien vivió y murió rodeada por una aureola de misterio que constituyó la constante de su vida. “La Divina” nos enseñó que el silencio, a veces, tiene más palabras que el discurso sobre el silencio; más todavía, siempre me imaginé que los escritores solitarios son diferentes a los demás, incluso en su forma de hablar, caminar, sentarse y beberse una copa de trago, ya que tanto el estilo de sus vidas como sus obras exaltan la soledad y el laberinto sin salidas, donde habitan los seres destinados a vivir entre las brumas del olvido, alejados de una sociedad hecha a golpes de espectáculo y publicidad. Admiro a los escritores periféricos que, además de poseer el coraje de quitarse los chalecos de fuerza que les impone su entorno social, toman el camino de la soledad, quizás porque les resulta más cómodo o, simple y llanamente, porque padecen de la “fobia de ágora”, pues incluso al final de sus vidas deciden enfrentarse a la muerte como caballeros solitarios, y, aunque algunos de ellos no dejan ni siquiera un testamento para la posteridad, prefieren que hasta su entierro sea un acto absolutamente privado, sin discursos ni ceremonias a su memoria.
Cómo no admirar la vida y obra, entre otros, de Kafka, Joyce, Vallejo, Pessoa, Onetti, Rulfo y Saenz, si fueron seres que escribían al margen de los dictados literarios de su época y hasta poseían una personalidad distinta a la de sus contemporáneos. No cabe duda, eran seres que vivían obsesionados por el silencio y el olvido; eran tímidos, introvertidos y muy poco dados a la espectacularidad. Y, sin embargo, nunca los consideré seres “asociales”; por el contrario, los imaginaba solitarios y solidarios a la vez, ya que el hecho de llevar una vida retraída y dedicada al quehacer literario no implica estar incapacitado para interpretar el dilema del hombre moderno: la elección entre la libertad y la esclavitud, la tristeza y la alegría, el odio y el amor, el deseo y el deber.
No es casual que, en mis horas de soledad y silencio, me identifique con el espíritu romántico del siglo XIX, con esa suerte de tristeza, melancolía, ansiedad y nostalgia, entre otras cosas, porque no estoy de acuerdo con una sociedad injusta y competitiva, cuya rigidez y convencionalismos hacen que resulte, si acaso no imposible, difícil vivir inmerso en ella; mas no por esto el escritor deja de ser un hombre intrépido cuya vida es, unas veces, una constante lucha con el mundo que le rodea y, otras, con la realidad conmovedora de su mundo interior.
En cualquier caso, no tengo nada que reprocharles ni cuestionarles a los escritores románticos; por el contrario, admiro su gran desprendimiento de amor y rebeldía, ese desasosiego constante que expresa la fuerza de su tristeza y su hondo sentimiento de soledad, como en el caso de Keats, Bécquer y Lord Byron, éste último, un romántico por excelencia, cuya personalidad rebelde e impetuosa influyó decisivamente en los escritores modernos; primero, porque su obra expresa lo que sentía su corazón —casi siempre emocionado por el soplo del amor— y, segundo, porque su vida era el reflejo de su forma de combatir contra todo lo que se tiene por verdad inmutable en el terreno de la creación artística.
Sé de sobra que el romanticismo es una actitud ante la vida, un modo de ser y de actuar en la sociedad, no sólo porque este tipo de escritor sea un hombre solitario y silencioso al que arrastra un destino fatal, sino también porque en la profundidad de su personalidad, como en el de sus personajes literarios, se esconde un hombre generoso y tierno, que sueña en el amor y la libertad, aunque la tristeza y decepción lo llevan a buscar el aislamiento y la soledad, donde la naturaleza, en el mejor de los casos, resulta ser su única amiga y confidente. Por eso mismo, siendo la soledad una de las piedras de toque de esta corriente literaria, no es raro que el romántico vea reflejada la melancolía de su espíritu a la hora del ocaso, en la hojarasca del otoño, en la desolación de la luna y en los cielos constelados de la noche. Ya se sabe que unos sucumbieron en el campo de batalla, otros en duelo, algunos se suicidaron y unos pocos enloquecieron. Pero ninguno se arrepintió de lo que hizo. Cada cual asumió con responsabilidad sus actos, quizás porque vivían enamorados de la muerte y creían en la paz de la soledad y los sepulcros.


6. La libertad de creación

Rechazo las escuelas literarias, las reglas a las que debe someterse la obra literaria, y propugno el vuelo libre de la fantasía, dejando que las ideas se desplieguen contra toda clase de tiranía personal o literaria; más todavía, si la crítica del arte y la literatura están sujetas a los lineamientos trazados por las superestructuras del poder. Ya manifesté que prefiero a los escritores que escriben a espaldas de las corrientes literarias de moda y los dictados de una casa editorial. Estoy convencido de que el verdadero escritor no escribe tanto sobre los temas que le solicitan, sino sobre los temas que eligen a su escritor. De modo que todo artesano de la palabra escrita, cuya fantasía no puede estar sometida a las normas dictadas por las modas literarias, debe darle rienda suelta a su capacidad creativa, ejerciendo su vocación con absoluta libertad, lejos de las cadenas políticas o religiosas que intentan atar sus pensamientos y sentimientos. El escritor, sin obedecer a normas ajenas a su personalidad, debe escribir a partir de su propia convicción y cosmovisión, sin que por esto se sienta el ombligo del mundo. El escritor es libre de manipular con los recursos de la imaginación y el lenguaje. En este contexto, y sin necesidad de cuestionar los postulados del “realismo social”, es tan literatura lo que hace Uslar Pietri, quien se siente particularmente atraídos por la figura del dictador, que las novelas del llamado “realismo mágico” de García Márquez o cualquiera de las obras experimentales de Julio Cortázar. De ahí que la afirmación de que un escritor que separa su vida de su obra sea un mal escritor, apenas es una verdad a medias, pues la literatura es un territorio libre, donde todos tienen la opción de exponer a los santo-demonios de su imaginación; eso sí, sin dejar de obedecer los dictados del corazón, que, al fin y al cabo, es el único juez capaz de decidir lo que está bien y lo que está mal.
Estoy convencido de que el verdadero escritor, sin dejar de preocuparse por los problemas que aquejan a la colectividad, es un ser que habla en primera persona, no tanto por egocentrismo —o egolatría— como por exponer a trasluz las razones y sinrazones de su fuero interno, sin que por esto se levanten barreras entre la expresión íntima del autor y la expresión del sentimiento colectivo.
Ahora bien, si a esta forma de escribir se denomina “intimista”, entonces qué se dirá de los escritores como Dostoievski, Kafka, Proust o Joyce, cuyas obras son consideradas cumbres en la literatura universal. Pienso, sinceramente, que sin esa vivencia personal, sin ese testimonio existencial, no hubiese sido posible la existencia de estos escritores, cuya lucidez intelectual los llevo a reflejar, mejor que nadie, la realidad conmovedora de su medio y su tiempo.

Víctor Montoya

Escritor boliviano radicado en Suecia
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Carta a un joven escritor (I) | Web oficial de Arturo Pérez-Reverte

Carta a un joven escritor (I) | Web oficial de Arturo Pérez-Reverte

Pues sí, joven colega. Chico o chica. Pensaba en ti mientras tecleaba el artículo de la semana pasada. Recordé tus cartas escritas con amistad y respeto, el manuscrito inédito -quizá demasiado torpe o ingenuo, prematuro en todo caso- que me enviaste alguna vez. Recordé tu solicitud de consejo sobre cómo abordar la escritura. Cómo plantearte una novela seria. Tu justificada ambición de conseguir, algún día, que ese mundo complejo que tienes en la cabeza, hecho de libros leídos, de mirada inteligente, de imaginación y ensueños, se convierta en letra impresa y se multiplique en las vidas de otros, los lectores. Tus lectores.

Vaya por delante que no hay palabras mágicas. No hay truco que abra los escaparates de las librerías. Nada garantiza ver el fruto de tu esfuerzo, esa pasión donde te dejas la piel y la sangre, publicado algún día. Este mundo es así, y tales son las reglas. No hay otra receta que leer, escribir, corregir, tirar folios a la papelera y dedicarle horas, días, meses y años de trabajo duro -Oriana Fallacci me dijo en una ocasión que escribir mata más que las bombas-, sin que tampoco eso garantice nada. Escribir, publicar y que tus novelas sean leídas no depende sólo de eso. Cuenta el talento de cada cual. Y no todos lo tienen: no es lo mismo talento que vocación. Y el adiestramiento. Y la suerte. Hay magníficos escritores con mala suerte, y otros mediocres a quienes sonríe la fortuna. Los que publican en el momento adecuado, y los que no. También ésas son las reglas. Si no las asumes, no te metas. Recuerda algo: las prisas destruyeron a muchos escritores brillantes. Una novela prematura, incluso un éxito prematuro, pueden aniquilarte para siempre. Lo que distingue a un novelista es una mirada propia hacia el mundo y algo que contar sobre ello, así que procura vivir antes. No sólo en los libros o en la barra de un bar, sino afuera, en la vida. Espera a que ésta te deje huellas y cicatrices. A conocer las pasiones que mueven a los seres humanos, los salvan o los pierden. Escribe cuando tengas algo que contar. Tu juventud, tus estudios, tus amores tempranos, los conflictos con tus padres, no importan a nadie. Todos pasamos por ello alguna vez. Sabemos de qué va. Practica con eso, pero déjalo ahí. Sólo harás algo notable si eres un genio precoz, mas no corras el riesgo. Seguramente no es tu caso.

No seas ingenuo, pretencioso o imbécil: jamás escribas para otros escritores, ni sobre la imposibilidad de escribir una novela. Tampoco para los críticos de los suplementos literarios, ni para los amigos. Ni siquiera para un hipotético público futuro. Hazlo sólo si crees poder escribir el libro que a ti te gustaría leer y que nadie escribió nunca. Confía en tu talento, si lo tienes. Si dudas, empieza por reescribir los libros que amas; pero no imitando ni plagiando, sino a la luz de tu propia vida. Enriqueciéndolos con tu mirada original y única, si la tienes. En cualquier caso, no te enfades con quienes no aprecien tu trabajo; tal vez tus textos sean mediocres o poco originales. Ésas también son las reglas. Decía Robert Louis Stevenson que hay una plaga de escritores prescindibles, empeñados en publicar cosas que no interesan a nadie, y encima pretenden que la gente los lea y pague por ello.

Otra cosa. No pidas consejos. Unos te dirán exactamente lo que creen que deseas escuchar; y a otros, los sinceros, los apartarás de tu lado. Esta carrera de fondo se hace en solitario. Si a ciertas alturas no eres capaz de juzgar tú mismo, mal camino llevas. A ese punto sólo llegarás de una forma: leyendo mucho, intensamente. No cualquier cosa, sino todo lo que necesitas. Con lápiz para tomar notas, estudiando trucos narrativos -los hay nobles e innobles-, personajes, ambientes, descripciones, estructura, lenguaje. Ve a ello, aunque seas el más arrogante, con rigurosa humildad profesional. Interroga las novelas de los grandes maestros, los clásicos que lo hicieron como nunca podrás hacerlo tú, y saquea en ellos cuanto necesites, sin complejos ni remordimientos. Desde Homero hasta hoy, todos lo hicieron unos con otros. Y los buenos libros están ahí para eso, a disposición del audaz: son legítimo botín de guerra.

Decía Harold Acton que el verdadero escritor se distingue del aficionado en que aquél está siempre dispuesto a aceptar cuanto mejore su obra, sacrificando el ego a su oficio, mientras que el aficionado se considera perfecto. Y la palabra oficio no es casual. Aunque pueda haber arte en ello, escribir es sobre todo una dura artesanía. Territorio hostil, agotador, donde la musa, la inspiración, el momento de gloria o como quieras llamarlo, no sirve de nada cuando llega, si es que lo hace, y no te encuentra trabajando.
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Writer, Notebook, and Pen

Luego de pasar muchos días pensando en que no era posible, hace un buen que se me hizo volver a escribir. La lástima es que lo empezé a hacer en un cuaderno. Y digo "la lástima" porque desgraciadamente soy de esas escritoras (es) que han caido en la desgracia de depender de una máquina para poderse inspirar y pensar que lo que se teclea es algo digno de un nobel de literatura...

¡Qué dificil ha sido volver al Old School de las cosas! Eso de volver a usar la pluma, el papel, y luego no tener esa facilidad de borrar todo y no sentirse mal por todos los tachones... En serio que hasta hueva (ai perdone uste la palabra) me daba. Pero ahora tengo un problema mucho más serio: ya que he agarrado de nuevo la bicicleta, y he estado escribiendo con mis cuadernos (o como les dijo uno de mis maestros en la Maestría, mi "laptop pobre") y mi plumita leal compañera de andanzas, el problema es que ahora me da flojera pasarlos a la máquina. Y tengo que hacerlo, digo, un libro no se escribe a mano y luego se deja pa ver quien le entiende a las patas de araña de una. Esos tiempos ya pasaron.

Me encantaría tener una impresora integrada a mi trasero. De esa manera, cada que comience a pensar en una historia, la impresora trabajaría y saldría ya todo, sin errores y sin fallas ortográficas. Claro esta esa técnica del ass-printing sería algo bastante desagradable... pero imaginen el show....
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