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2ndo Open Mic de Narrativa: Crónica de un Juego de Billar

 "Es imposible imaginar que Goethe o Beethoven fueran buenos jugando golf
o billares"
- H.L. Mecken

"La excelencia en este juego requiere que por voluntad desarrolles repeticiones monótonas
de habilidades fundamentales"
- Mike Candrea

"Vaya por delante que no hay palabras mágicas. No hay truco que abra los escaparates
de las librerías. Nada garantiza ver el fruto de tu esfuerzo, esa pasión donde dejas
tu piel y tu sangre. No hay otra receta que leer, escribir, corregir, tirar folios a la papelera
y dedicarle horas, días, meses y años de trabajo duro..."
- Arturo Pérez-Reverte




La noche es joven. Son las 6:50 p.m. en Ciudad Juárez -- que traducido quiere decir que es hora de despertar, irte de antro, verte con los amigos, irte a tomar unas chelas... Claro está, si no fuera por el pequeño detalle de que estamos hablando de que es Viernes Santo, y por lo regular a la familia le da "por guardar", aunque dudo mucho que siquiera el 50% de ellos sepa por qué guardan... y los que lo hacen lo aclaman a un dogma eclesiástico que ni ellos mismos entienden y entonces se enredan en un monólogo del cual sólo puedes escapar haciendo como dice el dicho... "when in Rome...". Por ello, cuando se anunció el Open Mic de Narrativa para este Viernes Santo del 2011, recibí varios mensajes y comentarios acerca de que si no sabía yo de que este día era día de guardar... (con el tonito de "¡Ignorante esta!" que se les da a esta clase de personas que no pueden vivir sin fregarle la existencia a los demás) y yo entonces me dirigí a cada una de estas personas con un ¿Guardar qué? Se guarda la ropa, se guardan las cosas, pero el espíritu y el alma no se pueden guardar -- es como decirle a un niño que Santa Clos no existe pero hay que juntar los huevos que un conejo deja regados por todos lados. Hay que liberar el espíritu y hay que fomentar - ahora que podemos - la cultura en esta ciudad. Por eso, no cancelamos el Open Mic en Cafebrería S & L: además, aquellos que no teníamos las intenciones de guardarnos nada necesitamos un respiro...

"Al menos si no viene nadie, nos reunimos los compas", dijo Antonio Flores. Y en el momento el comentario sonó lógico y hasta chida. "Nos hemos de juntar a jugar billar o algo así," dijeron algunos amigos. Al cabo que dos o tres escritores vienen, entre compas leemos, nos tomamos una chela y aquí se quebró una taza, chan chan, a jugar billar se ha dicho. Pos como jugamos billar, invito a la hermana, me dije... Total, bien puestas llegamos a la Cafe... para encontrarnos con un mostro... Y digo MOSTRO porque decir MONSTRUO es ponerle mucho "caché" a la palabra... Mesas llenas, gente sentada en las escaleras, 15 escritores anotados, empanadas de atún, papas locas y mucho café. Eso fue lo que ocurrió en este viernes santo, donde los que no quisieron guardarse sus palabras, los que no quisieron guardar su espíritu entendieron que tal vez las deidades entenderían su necesidad de ser escuchados y les perdonarían este "pecadillo" en medio de este juego de billar.

La mesa en el centro del PRONAF. Cada quien tomó su taco y rodeamos la mesa. Las bolas se acomodaron en el triángulo, se rodó la ocho y fue Mari Valles quien quebró, golpeando la bola blanca por el centro y partiendo de lado porque aunque el anuncio dice claramente NARRATIVA, nuestra bien querida Mari decidió abrir con un poema. Como fue su primera vez, le dimos chance de no salir del juego y volver a quebrar -- la bola blanca pegó en las chicas sin meter ninguna en el poquet pero agraciando a los presentes. Sigue en turno de pegar Diana Espino con una crónica de un viaje en rutera describiendo el silencio de las almas que no reportan ni dicen nada ante la situación de un crimen en la ciudad y la bola pega entonces en las grandes, metiendo la número 15 en el poket central derecho y acercando la ocho peligrosamente  a la orilla del pocket de la esquina superior izquierda. El juego sigue entonces.

Arminé Arjona no se raja. Con maestría anuncia el tiro y con un efecto arriba narra una historia donde dos compadres se encuentran en la encrucijada del sicarismo (nueva palabra en nuestro vocabulario del buen Juaritos) y de esta vida. Con el tiro embolsa dos bolas de las chicas y le acomoda el tiro a Raúl Ruiz. Este toma su saco, le quita la humedad para que no resbale (el cuadrito de gis necesita ser cambiado, comenta) y golpea directo pare meter la bola 11 al pocket. Pega y mete con el guión fumado del duende cachetón (viaje al cual todo el que ha sido estudiante puede asociarse porque carajos que si es cierto) pero luego hace lujo de su engolosinamiento y pega un tiro de efecto lateral y la historia del conferencista dando razones por las que el bisnieto de uno de los asistentes es marciano pega en una de las paredes sólo para entrar en el pocket; entretenida pero que pierde a la audiencia. Me piden desesperadamente un break -- hay que ir a fumar el cigarrito, comprar el café, levantarse a moverse, ver los libros... sacar la bola blanca del pocket...


Viene a escena una de las tahúres del juego: Suky Rosales y su historia de "Brujerías" (AKA "Por qué mi mamá es una bruja"; que por cierto arrancó más de un "si es cierto" en los labios de los presentes y un "mi amá también hace eso!!") que da un golpe directo al centro de la bola blanca y quiebra para meter una bola de las grandes en el pocket... aunque a ella le tocaban las chicas, de las cuales logra meter una de puritita acción de rebote. La audiencia (medio levantada y medio sentada; medio enviciada con el cigarro, medio enviciada con el café) le aplaude la participación y le abre cancha a David Martínez. A petición de la yours trully se pasa el taco por la espalda y le pega a la bola por efecto lateral para que con un tiro ciego trate de meter una de las bolas chicas en el pocket: la obra, una disección de su incredibilidad (o por qué no es creyente) fue como que la movida irónica de este juego santo. Con ambos se da el llamado de que el taller La Batea está presente. Luego llega del taller C. Montemayor Francisco Romo y termina la jugada planeada, metiendo una propia y otra del contrario; el cuento Victoria era mayor a las cuartillas permitidas pero por respeto al autor se le permite seguir adelante.

Un segundo break. Esta vez mayor al primero. La necesidad de descansar un poco aclama. Los asistentes están contentos, lo podemos notar. Ya no hay empanadas de atún, la cerveza se agota, el café sale que vuela y quedan pocas papas locas. Algunos vienen a despedirse, otros no lo hacen pero se entiende que tienen prisa. Otros deciden quedarse a ver a los campeones que están por jugar todavía. Se anuncia el evento del día siguiente: un juego de billar inglés con la presencia de los Fab Four: Mauricio, Antonio, Charles y Jorge. Hay más eventos en la Cafebrería y poco a poco la gente va diciendo de boca en boca lo bueno que es el lugar. Ya aplacada la raza, viene el siguiente jugador, Javier Armendariz. Trae un estilo muy fancy de jugar y lo demuestra, con un tiro semi-massé (en donde la vida nocturna de la ciudad se ve reflejada en un bar y en un pleito de aquellos que me contaba mi amá que le contaban sus compas que trabajaban en las vidas galantes y que iban a peinarse en la estética de la que ella era dueña allá por los sesentas) que falla en meter bolas al pocket pero que tiene lo suficiente para acomodar tiros y dejar un buen sabor de boca. Tras él, Carlos Murillo realiza un tiro directo para luego rematar magisterialmente con un massé perfecto con las que logra meter cuatro bolas (el primer tiro se deriva de un relato futurista con tintes periodísticos bastante ameno en donde Ciudad Juárez se encapsula y se convierte en una Ciudad-Estado del Narco dentro del Imperio Mexicano y cuyos resultados son ejemplo a seguir en educación, comercio, trabajo, etc... y el segundo - el massé perfecto - una GENIAL oda a la rutera... se mereció una ola de aplausos por parte del público).


Con justa razón, sube nervioso el siguiente jugador. Mauricio Rodríguez tiene años en el juego pero luego de la actuación que acabamos de ver es difícil seguirle el paso. Hace un singular movimiento y casi logra meter bolas en el poquet pero se quedan en la orilla (tal vez por el tono monótono que le da a su historia "La Cortina" que le quitó "el sabor al plato" como decía mi abuela) y luego llega Marisol Márquez con las hojas de un diario (el autor del cual se me escapa en estos momentos pero NO era Ana Frank!! pero que habla con jocosidad acerca de su vida en los locos 1800's) con las que envuelve su taco y tira para meter una de las bolas colocadas en la orilla. La blanca rebota en la pared y se le aplaude su buen tiro porque le acomoda el tiro a Antonio Flores, con "Un día común", con el que mete las bolas (2) hasta que queda la ocho. Cierro acomodando mi taco y pegando. "Norwegian Wood (Este Pájaro se Fue)" es el tiro con el que se mete la bola ocho luego de que la blanca pega en la pared y golpea a la bola. Se agradece entonces a la Cafebrería y a la gente que organiza estos eventos por permitirnos jugar un billar literario sabroso lleno de anécdotas, de pláticas y de letras -- sobretodo de letras.


Lo que instituciones del gobierno (federal, estatal y municipal) no han logrado hacer en AÑOS lo estamos logrando nosotros, con el esfuerzo de los escritores que nos acompañan y de aquellos que se acercan a escuchar lo que las plumas narran. Les aplaudo a todos y cada uno; por ustedes y para ustedes somos. 

¿Qué? ¿Nos vemos el próximo viernes pa' un jueguito de billar entre compas?

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1 comments:

Mar Tesla said...

El extracto era del diario de Jules Renard :) desafortunadamente no era el que quería leer y estuvo muy improvisado, pero me dio gusto participar. Te felicito porque desconocia tu talento como escritora :) también disfruté mucho los cuentos de Carlos Murillo.

Saludos!

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