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Narrativa de Juárez: Crónica de los Escritores Rock-Star


"El mayor placer de escribir no es saber de qué se trata, sino la música interna que generan las palabras"
- Truman Capote

"Cuando el ritmo de la música cambia, las paredes de la ciudad tiemblan"
- Platón

"Whole lotta' shakin' goin' on!!" 
- Jerry Lee Lewis


Abril, 2011.
Lugar: Cafebrería Sol y Luna, allá por el Pronaf, a unos metros de uno de los retenes de la Federal (y poco nos importa)
Ciudad Juárez, Chihuahua.


A un costado de lo que antes hubiera sido un centro cultural se levanta orgullosa la torre de la Cafebrería S & L -- donde el café es tan originario de esta ciudad como la cafetería en si.

Me desbordo en halagos hacia el lugar para que sepan exactamente de lo que hablo. Para que sientan el ambiente que se siente (valga la redundancia) al entrar y sentarse a tomarse una taza de café y escuchar los versos de poetas bohemios (Open Mic de Poesía con su host, Jorge "The Jedi Wolf" Landó) las historias de los jóvenes (¡Fuera Canas! con su host, Michell "El Chavo" Vásquez) y, por supuesto, el evento que ocurrió el día 15 de abril (osease ayer), donde los narradores  nos sentimos Rock Stars, subimos al escenario y entonamos nuestras mejores rolas... (Open Mic, Narrativa con su hostess, Yuvia "Miss Panda" Cháirez... AKA, La Rainy).

Escritores... Rock Stars... ¿Acaso hay diferencia alguna? No. Nos subimos al escenario y no queremos dejar el micrófono. Se nos recarga la adrenalina, la batería del corazón --- toda esa energía perdida cuando caminamos x la ciudad y nos encomendamos a Dios, al Diablo, a los Arcángeles y a los Demonios para que no nos pase nada, regresa a nosotros con tan solo tocar el micrófono y dejarnos llevar a los mundos que hemos creado en la hoja en blanco.. y luego arrastramos a nuestra audiencia a esos mundos. Y en esta ocasión, hubo rock stars de todo tipo: los que nos visitaron en espíritu y nos brindaron algo de su mojo literario (Isabel Allende, Walter Wellesley, Paul Auster, Truman Capote, John Fowles, Oscar Wilde, Isaac Asimov, Ray Bradbury, Giovanni Papini, Jorge Luis Borges, Orson Wells, Henry Miller, Agatha Christie, José Saramago) y aquellos que trajeron sus instrumentos, su fuerza y su rock-star quality y nos dieron tremendo concierto...

El primer Rock Star que subió a deleitarnos con sus acordes de urban blues (y que de cierta manera nos dio la "patadita de la suerte") fue el mundo que nos crea Miguel Ángel Chávez, quien comentó que su más reciente creación habla de lo que los gobernantes dicen acerca de la falta de tejido social en la ciudades... El mundo se llamó Tejido de Lycra y nos llevó a la experiencia de una ama de casa, que avergonzada de que el marido recoja latas, se divorcia de él y termina como prostituta. Acto seguido, tomó la guitarra e hizo su "pose de poder" David Martínez Reyes, que nos trae un trozo de su novela, "El Indiferente", la perspectiva de un escritor cuya alma de pronto se ve enmudecida por sus propios complejos... y nos envuelve con la forma en que los personajes interactúan mientras conversan en una cantina con los Beatles de Revolver como fondo. Luego, sube al escenario la vocalista de Monkey Jov (chiste local), Suki Rosales, con "Lo Tuyo y lo Mío", que refleja la locura de una mujer solitaria que, al matar al novio/amante/amigo, lo siente todavía en su alrededor, muy a la blues de Janis Joplin que conoce a Hendrix en un sábado por la noche. Ambos escritores, debo agregar son parte del Taller Literario La Batea, grupo de Rock Stars que hace presencia en los eventos que puede, para cantar sus más recientes creaciones.

Seguimos con el concierto, y le bajamos de ritmo para escuchar "Muñeca Triste" por parte de Martha Ida Porras, del Taller Literario Carlos Montemayor (y mil disculpas por olvidarme del nombre, pero en mi cabeza seguía apareciendo "Juan José" en lugar de "Carlos" y luego fue "Juan Carlos" y no quise cometerle injusticias al Taller --- cosa curiosa, no conozco a ningún Juan José [es decir, lo conozco, pero nada que ver con la literatura -- un saludo al Juanjo] ni a ningún Juan Carlos... y sí conozco a uno que otro Carlos pero creo que la barrera psicológica... en fin, estoy saliéndome del punto). La chica despierta en un hospital luego de permanecer en coma durante mucho tiempo, sólo para recapitular los últimos momentos de su vida y de cómo los detalles vienen y van sin que realmente les prestemos atención (aunque los nervios de nuestra Rock Star fueron un poco más fuertes y su voz se perdía entre el sonido de las farolas, el tráfico de afuera). Y cuando nos sentíamos arrullados con esta hermosa canción, vino a escena el Urban Funk de Francisco Romo, (también miembro del Taller Carlos Montemayor) quien con "Dulce Compañía", nos hizo ver el mundo de un individuo que, mientras le bolean las botas (y por un momento pensé que estaba en una casa de masajes, lo juro) empieza a recordar sus años de juventud y de cómo se enamora (y enamora -- guiño-guiño) a una chica a quien sólo nos la presenta como "La Menona"... (y no pude evitar sino de acordarme de una compañera de la carrera de veterinaria a quien le apodádamos justamente "La Menona"... pero nada que ver con el cuento). Baja nuestro funky writer y sube el ritmo con el Heavy Metal de Juan Carlos Esquivel Soto, escritor quien nos presenta un mundo en donde el administrador, atrapado en lo aburrido y cotidiano de su existencia hasta que regresa un viejo amigo a buscarlo por las ondas frecuentes del radio -- y casi puedo jurar que vi a James Dio cantando en las escaleras de la Cafebrería...

Baja Dio y no nos detenemos con el rock, pues hizo aparición Sting and the Police, solo que esta vez lo hizo con la ayuda del bajista afamado Javier Izaguirre R., coordinador del Taller Carlos Montemayor y miembro activo del Taller La Batea, cantando y tocando a dúo aquel tema famoso de "Un Frágil Ojalá" (NOTA: Aquí bien puedo estar echando mentiras acerca del título, puesto que mi memoria no es tan buena... pero recuerdo la historia perfectamente -- mil disculpas), en donde unos chicos y su madre, al ver desaparecido al periodiquero del barrio, comienzan a confabular acerca de su paradero....soñando con que tal vez se haya sacado la lotería y de que no fuese el suyo el destino de miles de personas que desde el 2008 vivimos en la incertidumbre del qué nos pasará hoy, en unas horas, o mañana, si salimos de casa a vivir nuestra vida cotidiana. Aplausos y aplausos. Sube al escenario con "Ética y Globalización" a manera de ensayo sinfónico Jorge Alvarado y trata de narrar, de manera peculiar entre padre e hija, la explicación entre la ética y la globalización -- en un mundo que, como decían los poetas, todos tenemos que ser hermanos. Le pasa la batuta a Javier Armendariz quien explica de igual forma la diferencia entre lo confuso, lo complicado, y lo sencillo desde la perspectiva de un estudiante que se acerca a su profesor en el momento break del maestro. Ambos ensayos sinfónicos dejan un buen sabor de boca y abren las puertas para el performance avantgarde de Antonio Flores Schroeder, coordinador del Taller La Batea y quien desde el bar de la Cafebrería ha estado posteando los eventos "en vivo y en directo" para el Periódico Norte de Ciudad Juárez. "Oriana" hace acto de presencia una vez más en la Cafebrería para recordarnos que ella sigue ahí, en la 16 de septiembre, en nuestra alma, en nuestra sangre.

Ya entrados en calor, llega partiendo plaza (100% Rock Star) el escritor Luis Luna con el relato de "La Máquina del Diablo" (la verdad no sé si así se llama la historia, nunca nos ha dicho el título verdadero y ya lleva como cinco años contándola...) en donde el diablo, tratando de ganarle la guerra a Dios por las almas, logra obtener el mapa donde se localizan los mundos y baja a corromper a aquel mundo donde la gente se rige no por el poder, sino por la sabiduría y crea la máquina que los hará "caer". Con las notas todavía estridentes le cede el micrófono a Alejo de la Rosa y su symphonic rock en donde el viento, el fuego, el día, la noche y la tierra se convierten en amantes de la madre naturaleza y engendran a los elementos y al hombre en una serie de altibajos estridentes que dejaron a más de uno con el espíritu abierto y las ansias de seguir con más.Cerrando la noche (y como hostess me reservo ese derecho), subí a entonar mi rock balad de "La Metamorfosis" con la esperanza de no decepcionar a la concurrencia. Espero no haya fallado en mi intento.

Y así, entre café, té, letras, escritores y rock stars, fue como el Open Mic de Narrativa en la Cafebrería S & L dio su primer concierto. Espero que en el futuro otros rock stars se acerquen a leer sus obras y a sentir con  nosotros la adrenalina que es crear un mundo y mostrarlo en un escenario bajo los acordes de nuestro propio ritmo salvaje que, como dijo Paul Auster, "nos ayuda a organizar la realidad e iluminan el caos de nuestras vidas".

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