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El MAL hábito de no leer...


Recibí el otro día una llamada de mi padre, que acongojado me comentó acerca de la muerte de Carlos Fuentes. Y luego de una breve pausa se rió y me dijo, "Pero a tí que? Si no lees!"

- Sí leo, - le dije entre risas.
- ¡Ay mi'ja! El periodico no cuenta....

Ya no le quise rezongar (que soy re-guena pa' eso). Pero, ¿de cuándo acá el no leer lo de siempre se convirtió en un estigma de "NO LEES"? Cierto, no he leído Aura, ni la Ciudad más Transparente. Tampoco he leído poemas de Paz (que sí leí el Laberinto de la Soledad de a güevo en la prepa) ni tampoco he leído el Quijote completo... pero sí leo. De neta. Ahorita, justamente, me estoy aventando el primero de los libros de George R. R. Martin -- Game of Thrones.


Que no lea lo que todo el mundo dice que tengo que leer es otro molcajete. He leído a Guadalupe Dueñas, a Carolina Luna, a Horacio Quiroga, a Francisco de Quevedo, a Pablo Neruda, a Walt Whitman, a Lovecraf, a Neil Gainman, a Nadia Villafuerte, a Xavier Velasco, a J.K. Rowling, a Tolkien, a Sarah Sefgovich, a Christopher Penzack, Stieg Larsson y de todos me he robado un poco de su alma, de su mundo para recrear el mío y hacerlo propio. Del árbol de sus recuerdos he recreado un árbol más que otra persona pueda hurtar y reclamarlo como suyo.

Hubo clásicos que me incitaron a este mal vicio de no leer. Homero con su Ilíada, Alejandro Dumas con sus mosqueteros, a Dickinson con sus manías, a Alcott con la América post revolucionaria; a Poe con sus narraciones extraordinarias, a Alejandro Casona con sus suicidios de primavera; a Bocaccio con sus leperadas; a Papini con su oda al Diablo; a Milton con su paraíso perdido; la Comala de Rulfo; el infierno de Dante...

Gabo,  Haruki Murakami y Sarah Addison Allen hablan de pronto el mismo idioma. La novela, la poesía y la novela gráfica se combinan para formar en mi mente mundos imaginarios que luego yo plasmo en un pedazo de papel, de servilleta, de lo que sea con tal de que me deje en sana paz. A mis ojos llegan los versos y narraciones de mis compañeros Edgar Rincón Luna, Arminé Arjona, Mauricio Rodríguez, Jorge López Landó, Antonio Flores Schoeder, Diana Espinal, Adriana Candia, José Manuel García, Pablo Santana, Hilda Sotelo, Korina Rodríguez, Osvaldo Ogaz, Uberto Stábile y Roberto Rojas. Tantas y tantas horas en ese sillón rojo, perdiéndome en las olas de páginas que estos autores dejan en la orilla. Las imágenes de las mentes de personas como Edgar Clements, Augusto Mora, Rumiko Takahashi, Naoko Takeuchi, CLAMP, Hakase Mizuki y Cecilia Pego salen a llevarme de la mano por los bosques desolados de sus imaginaciones. 

Versos de Alexander Pope, de Opep Shamaya, de Mayda del Valle, de Dorothy Parker, de Nikki Giovanni, de Nezahualcoyotl, de Maya Angelou... versos que embriagan el alma y la tuercen, la realizan, la maniobran. Versos que me llenan de nostalgia, me llenan de alegría y me llenan de tristeza. 


... no, si no leo. Estoy de acuerdo en eso. NO leo. TODO EL MUNDO lee...


... DISFRUTO la lectura y me pierdo en un bosque de letras.

1 comments:

Hilda Sotelo

Eso es !!! Exactamente eso !!!

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